Ninguno, no obstante ello, si le puedo nombrar un país latinoamericano en donde la centro izquierda gobernó por 20 años y que gracias a alcanzar en el año 2010 un PIB algo superior a los U$ 200.000 millones (más menos unos U$12.000 por cabeza), está muy próximo a alcanzar el estatus de nación desarrollada: CHILE. Sí, y no es webeo.
Pero, ¿Cuál Chile? Porque desde el punto de vista de la concentración de la riqueza y los ingresos reales parece que hay dos. Uno que vive acomodado o muy bien, que tiene un estándar de vida igual y hasta mejor que el promedio de países como EEUU, Noruega y otros países de Europa, y otro, que aglutina a más del 60% de la población, que vive al tres y al cuatro y siempre encalillado, pues su ingreso promedio es más bajo que el de un marfileño o un angoleño, cuyos PIBs alcanzan apenas la mitad del nuestro.
Pero como la consigna es crecer, Chile sigue creciendo, de eso no hay duda, y a decir verdad me imagino que todos queremos que así sea, pero que sea con igualdad y aunque suene paradojal para una economía de libre mercado como la nuestra, que crezca con más oportunidades, pues desde que nos autoproclamamos los paladines de la libre competencia, no solo tuvimos que crear (ojo, casi veinte años después) un Tribunal de la Libre Competencia para hacer frente a la colusión y a los monopolios, que deslealmente reventaron la competencia y terminaron por ahogar a pequeños y medianos comerciantes, también hemos de crear una Superintendencia de Educación Superior que vele, entre otras cosas, porque los que dicen ser Corporaciones sin fines de lucro, efectivamente no lucren.
Como ve, trinitario, las cifras mueven a engaño y no necesariamente le dan la razón a los que dicen que el desarrollo solo se alcanza con el crecimiento de unos cuantos.
Por último, ¿En qué Chile vive usted, trinitario? ¡Ah! Verdad que usted vive a miles de kilómetros de ambos Chiles, al amparo de la obsecuencia de un paraíso fiscal.
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