Ahora que lo menciona, Manuelita, podrÃÂ*a ser que si, especialmente en el tratamiento psicológico de los personajes, en la crudeza de algunas escenas carcelarias, pero por sobre todo en esa atroz disputa entre celador y convicto que marca ambas pelÃÂ*culas.
En todo caso, y pa’ salir de la duda en conjunto, que le parece si la ponemos a la cola del Último Tango y le agregamos miel de palma a la mantequilla... Digo, yo, pa’ ponerle algo de dulzor a tanta crueldad.