A mi me queda poco en buen estado como para estarlo donando.

En todo caso es cierto eso del pésimo tino y maneras de los eventuales beneficiarios, ante la muerte de un donante. Me ha tocado ver casos en que todavÃÂ*a ni termina de agonizar el donante y ya está al acecho del cadáver una bandada de buitres, acosando los familiares para que firmen papeles y poder filetear pronto al moribundo.