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Caballero
- Poder de reputacin
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... y yo pensé algo parecido a FOREVER y eso si que es casualidad, ¿o no?
Chondo, me leÃ* completa su clase, y la encontré bien buena e interesante, pero algo parcial y por eso me atrevo a contarle la siguiente historia:
... Debajo de una luminaria pública se encontraba un individuo buscando algo en el suelo, cuando un transeúnte se le acerca y le pregunta qué es lo que busca y si necesita ayuda.
El individuo, algo sorprendido por la cortesÃ*a, le contesta que ha perdido una moneda de quinientos pesos y que si gusta, lo puede ayudar a buscarla.
AsÃ*, el transeúnte se suma a la búsqueda, pero casi en el acto pregunta al individuo... señor ¿está usted seguro que la moneda se le perdió justo aquÃ*, bajo este farol?
Y el individuo contesta... En realidad, no; sospecho que la moneda se me cayó veinte pasos más allá, pero como usted puede apreciar, justo allÃ* no hay luz, por eso es que la estoy buscando aquÃ*, donde si hay luz.
Si, Chondo, usted busca sólo donde hay luz y eso delata su espÃ*ritu cientÃ*fico y reduccionista, que si bien lo ayuda y con éxito a enfrentar metodológicamente un problema, yendo, por ejemplo, de lo general a lo particular, a veces lo pone en aprietos a la hora de enfrentar lo desconocido o aquello que esta más allá del entendimiento y la razón pura. Y usted, aunque no lo note, delata ello cuando dice: ...”Yo estoy hablando de ciencia...” y resulta que la ciencia sin imaginación, vale champiñón. Y que conste que no lo digo yo (bueno, lo de champiñón, si), lo dijo el propio Einstein y también lo dijo Pasteur, que debe haber sido el primero de los notables que algo de crédito le otorgó a la casualidad en la investigación cientÃ*fica, cuando expresó que: ...”En el campo de la observación (ciencia), la casualidad, sólo favorece a la mente preparada..."
Chondo, ¿se ha puesto pensar alguna vez en la cantidad de veces que una manzana debe haber caÃ*do de un árbol y justo fue a dar a la cabeza de un “infortunado” hasta que por fin y “afortunadamente” dio con la cabeza de Newton? o ¿SabÃ*a usted que el uso actual del fármaco más consumido en el mundo, la aspirina, se descubrió por casualidad? La aspirina se desarrolló como un antiséptico y como tal fue un completo fracaso hasta que un estudio clÃ*nico demostró que era un eficaz analgésico y antipirético. Y asÃ* ocurrió con otros tantos descubrimientos, incluido el de la penicilina, por ejemplo. Ojo con lo que acabo de decir, pues no estoy diciendo que el azar o la fortuna sea el componente por excelencia de una investigación, eso quiero que quede claro, lo que digo es que el investigador debe estar siempre atento a lo imprevisto, a eso que por casualidad llega y golpea su puerta y que nunca debe desechar a priori porque excede el patrón o el marco de su investigación. En otras palabras, en el teatro de la investigación la casualidad representa el papel de la oportunidad y el cientÃ*fico el rol de la sagacidad para reconocerla y aprovecharla.
Serendipity es el término que los ingleses acuñaron para referirse a aquellos hallazgos cientÃ*ficos que se logran por casualidad o “chiripa” cuando lo que se estaba buscando era otra cosa. En español lo he leÃ*do como serendipia o serendipiti, pero no se con certeza si el término es reconocido por la RAE.
Como ve, Chondo, hay más relación entre ciencia y casualidad que la que usted advierte. Por eso, y no por otra cosa, es que encontré su clase interesante, pero como le dije, parcial, y eso, hasta su primer post, pues de ahÃ* en adelante guateo feo y todo, porque se ofuscó y con ironÃ*a y desdén se refirió a la opinión de un forero (ojo que la ironÃ*a no se sirve con rabia). Aqui nuevamente mostró ese espÃ*ritu reduccioista y es más, fue taxativo y se atrevió con algunas afirmaciones algo descabelladas, como esa de decir que la noción de eterno no existe ni en la ciencia, ni en la filosofÃ*a ni en la teologÃ*a, cuando dicho concepto, al menos en las dos últimas, debe ser el más manoseado de todos y es tan antiguo como el hilo negro y, por supuesto, que el propio catolicismo, religión que sin empacho alguno se permitió usar como ejemplo para hablar de aquello que perdura en el tiempo y que se podrÃ*a asimilar a lo eterno, en circunstancias que otras religiones, y también otras filosofÃ*as, especialmente las orientales, son haaaaaarto más antiguas y éstas también han perdurado en el tiempo. A propósito, sabÃ*a usted que en la filosofÃ*a oriental, el “dharma”, que representa el cambio continuo, es una ley absoluta y representa la casualidad.
La eternidad, en sentido filosófico, se ha de entender como un tiempo que no puede ser medido porque trasciende la temporalidad. En cambio, y para el sentido común, la eternidad se entiende como un tiempo infinito y se asocia a la perpetuidad o a aquello que carece de principio y de fin, que son, pero en otras palabras, los atributos del pulento. Por eso me desconcierta, Chondo, cuando niega la noción de eternidad en filosofÃ*a y en teologÃ*a y luego dice y se pregunta ... “más profundo... ¿lo eterno necesita causa?...” Y aquÃ* no hay más que recurrir de nuevo a la filosofÃ*a, y especialmente a Aristóteles y la noción de la causa incausada o el primer motor inmóvil que posteriormente el Tomismo hizo propio para “probar” la existencia del pulento. Entonces, Chondo, una cosa es refutar la noción de eternidad, incluso la existencia del pulento, pero otra muy distinta es negar que la noción de eternidad existe. En otra oportunidad y si quiere que sigamos dando lata, porque esto es una soberana lata que las carboneras deben leer con diccionario, podrÃ*amos darle un vistazo al principio de causalidad kantiano, que no es sino una forma a priori del entendimiento. A propósito ¿Acaso no fue usted mismo quién dijo que habÃ*a encontrado demasiado a priori los comentarios?
En fin, esa fue mi opinión latera acerca de lo que entiendo por causal y casual.
Y para terminar una frasecita de Paul Dirac, el fÃ*sico cuántico que descubrió la ecuación del electrón, acerca de la poesÃ*a... “en ciencia uno intenta decir a la gente, en una manera en que todos lo puedan entender, algo que nunca nadie supo antes. La poesÃ*a es exactamente lo contrario".
Por eso, y ahora, aquÃ* va mi opinión entretenida o mi pobre e insultante opinión...
... para mi que la causalidad y la casualidad es algo asÃ* como la esquina donde confluyen las calles Nueva York, Bandera y Moneda.... Si, justo allÃ* donde la lasaña de verduras le virló un beso a la tortilla española y donde la sensualidad del atún hipnotizó el encanto del salmón… y todo, bajo una lluvia de naranjas y café.
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