Anoche soñé contigo...

Era invierno y afuera hacÃÂ*a un frÃÂ*o intenso, pero no llovÃÂ*a.
El aroma a mate y café recién preparados invadÃÂ*a por completo el lugar.
El calor de ambos cuerpos y el humo de la chimenea empavonaban de par en par el ventanal de la habitación.
Afuera, el mar, celoso del crepitar del fuego que abrigaba nuestros cuerpos desnudos, agitaba con furia sus olas contra la terquedad de la roca.
Era un dÃÂ*a gris de invierno...
de flojera...
de lectura...
de dos almas vulnerables sobre un lecho mullido...